Igual que una pequeña cantidad de dinero puede crecer muchísimo si la reinviertes durante años, un mini hábito también puede transformar tu vida si le das tiempo.
Cada mañana te levantas con tres saldos muy valiosos.
Un saldo de tiempo.
Un saldo de energía.
Y un saldo de fuerza de voluntad.
Hasta que no entras en la inercia de los hábitos, la energía y la fuerza de voluntad se esfuman rápidamente durante las primeras horas del día.
Así que, proponerte algo como ir al gimnasio una hora, tres veces por semana, es como intentar hacer una compra grande con una cuenta que está en números rojos, no se puede. A no ser que tomes prestado, cosa que casi nunca es recomendable.
El cons, la parte de la mente que crea los hábitos, al principio necesita gastar de estos valiosos saldos. Consume los tres.
Pero una vez el hábito está instalado, el subcons, lo ejecuta en piloto automático casi sin consumir nada.
Así que lo que gastabas para el primer mini hábito queda libre para invertirlo en crear el siguiente.
Y lo mejor es que la mayoría de los mini hábitos, una vez instalados, además de consumir poco, generan saldo extra.
Por ejemplo, hacer ejercicio o dormir bien te da más energía, aprender a organizarte te devuelve tiempo. En mi libro “disfrutar sin mirar el reloj” tienes un montón de ejemplos más sobre esto
Pero ahora lo que te quiero contar es que si reinviertes eso en nuevos peldaños, aparece la magia, tu piloto automático positivo empieza a trabajar para ti casi sin esfuerzo y los resultados crecen mucho más rápido de lo que imaginas.
Exactamente igual que ocurre con el interés compuesto del dinero.
Así que el mini paso de hoy es revisar tus saldos de energía, fuerza de voluntad y tiempo.
Y empieza por un mini hábito o varios según tu estilo de vida y tu saldo disponible a fecha de HOY.
Y deja que el interés compuesto del tiempo haga el resto.
Nos vemos el próximo viernes.