Muchas veces acabamos agotados por tareas que otros nos van dejando encima y que hacemos por inercia.
Y para esto te voy a dar dos trucazos:
Primero, la máquina trituradora de tareas, a cada cosa que te pidan fíltrala con estas dos preguntas:
¿Me produce satisfacción personal?
¿Me aporta beneficio económico?
Si la respuesta a una o a las dos preguntas es sí, vas bien, porque estas son tareas que te acercan a tus objetivos.
Pero si la respuesta a las dos es no, tu respuesta directa debería ser no.
Vale, sí, ya sé que hay cosas a las que es complicado decir no, lo sé por experiencia propia…. durante 25 años he sido la reina del sí con mis clientes de la asesoría…. y también con familiares, amigos….
Pero la realidad es que hay cosas poco importantes que por inercia dices sí, solo porque te sabe mal, y para facilitarte el no viene el segundo trucazo
En lugar de un no directo, empieza por decir: “El lunes te lo miro”, “En 15 días me organizo y me pongo en ello”. Te sorprenderá la de cosas innecesarias que se arreglan “SOLAS”, porque realmente no dependían de ti.
Y, si no desaparecieran, pues ya te organizas con tiempo, sin que tareas poco importantes te roben el precioso tiempo del “día de hoy”.
Es lo que yo llamo procrastinar en positivo. Todo el mundo utiliza esta palabreja como algo negativo, pero en el caso de tareas de otros que no te apetecen, es positivo y liberador.
Así que el mini paso de esta semana es decir no a una tarea de otros, que te moleste mucho y te aporte poco.
Primero haciendo el filtro con las dos preguntas de la trituradora de tareas y si no desaparece, ya la aplazas elegantemente para más adelante.
¿Tenes pensada la tarea a triturar y eliminar de tu agenda?
Te aviso que aprender a decir no, es… adictivo, porque aunque al principio parece difícil, cuando le coges el gustillo, empiezas a disfrutar de esa sensación de notar que te priorizas, y que vas poniendo rumbo hacia donde tu quieres ir.